junio 1, 2026
Algunas ilustraciones realizadas en la juventud
Era el año 1968 y me aventuré a estudiar Medicina en Valladolid.
Diecisiete años en Algorta y la necesidad de volar. Una vocación: la medicina, y un hambre irrefrenable de vivir por uno mismo. La revolución de las ideas del mayo francés de 1968 y la universidad en Valladolid repleta de una juventud emocionada que quería cambiar el mundo. La edad, el lugar y las circunstancias del momento, junto a queridísimos camaradas, hicieron eclosionar la pasión de dibujar y pintar.
Guardo entrañables recuerdos de los momentos que pasé dibujando los bellísimos rincones del Valladolid histórico. Valladolid tenía una gran actividad galerística y junto a los magníficos museos fueron mi gran laboratorio estético.
En una moto Vespino recorrí pueblos de los alrededores de Valladolid pintando al natural. Entablé amistad con los pintores locales Cuadrado Lomas y Chema Castilviejo. Castilviejo, genial y alegre, Premio Castilla y León de las Artes en 2002, me instruyó en su estudio de Cubillas de Santa Marta. Me marcó tanto en el dibujo como en la pintura. Todavía hoy conservo un cuaderno que me regaló con varios de sus dibujos. Por otro lado, la vitalidad pintando y la sobriedad de Cuadrado Lomas influyeron positivamente en mi vocación.
Compartí la vida con grandes músicos, poetas y pensadores. Participé en la organización de Semanas Culturales universitarias de estudiantes vascos y contribuí con la elaboración de carteles para su difusión.

Por otro lado, decoraba las estancias de los pisos donde vivíamos, hacía retratos con betún de calzado y pasta de dientes, me adiestré en la reproducción de manos en escayola y grabé en linoleum para imprimir pasando la plancha por unos rodillos de escurrir de la lavadora.


Dibujé rincones de Valladolid junto a estudiantes de Arquitectura y elaboré el poster de fin de carrera. En la facultad de Medicina fui seleccionado como dibujante de la cátedra de Anatomía. Me familiaricé con los cadáveres que dibujaba coloreados, enteros y por piezas, en las pizarras de 2×3 metros que se utilizaban en las clases. También hice dibujos para el libro “Anatomía del Sistema Nervioso Central” publicado por el catedrático Dr. Gómez Bosque. Ilustré tesis y trabajos médicos, que me abrieron la puerta para vender dibujo y pintura a los profesores de la Facultad.




Autor/a: Elorriaga Zubiagirre







