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enero 9, 2026

Labastida. La vista se inunda de otoño

Como las cepas en la tierra, puede que los humanos, para sobrevivir y renacer de los inviernos del alma, tengamos en las raíces el mismo refugio.


José Ramón Elorriaga Zubiagirre
Publicado en: https://blogriojaalavesa.eus/otono-en-labastida

Las botas pisaban territorio de Labastida y la subida a la Ermita del Santo Cristo es de obligado cumplimiento. Resulta pintoresco saludar desde arriba al campanario y la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Desde allí la vista se inunda de otoño. Progresan los tonos pardos. La vista se inunda de otoño en Labastida


IGLESIA DE LABASTIDA bajo el azul acoge oraciones por las viñas y los agricultures

Los agricultores de Rioja Alavesa se saludan en la distancia con columnas de humo. Contemplo la Sierra de Toloño recordando la caminata de Agosto desde el Puerto de Rivas. Cresteamos entonces sobre los farallones, deteniéndonos en Peña del León, de 1224 metros, para contemplar Rioja Alavesa en todo su esplendor veraniego. Algo incomparable. Cumbre de Toloño y visita a las ruinas del Monasterio de Santa María de los Ángeles. Sus ruinas producen melancolía. Luego regresamos aliviados por la frescura del bosque.


RESUENAN en el alma de quien las mira, campana a campana las pinturas del Caminante.

Chispea en intervalos. El glorioso color se refugia en viñas al socaire. Carlos Fernández Gómez nos enseña sus viñas. Se sitúan en parajes de nombres peculiares: Torcas, Ancla Verde, Cuba Negra, Iscorta, Las Guertas, El Vircio, Ratones Rivas, Espino Bendito, Las Ginebras, Chillaran, Saigoba, Alto del Rey, Grieldas, etc. Así hasta completar 24 hectáreas propias y seis alquiladas.

En su trabajo practica el principio de que “lo que no se hace en el campo, no se consigue en la bodega”. Conocemos Castrigo, especialmente querido por Carlos, porque desde su roca se distinguen los cultivos de viña de Rioja Alavesa y otros más lejanos con tonalidades que representan a otra clase de cultivos.


CULTIVARLA, CAMINARLA, AMAR la tierra alavesa para sentir su valor Universal Excepcional.

Aquí pudo estar el asentamiento más primitivo de Labastida. Carlos nos descubre las diferentes variedades de plantas por el otoñar de sus parras. Aún degustamos uvas riquísimas. En el horizonte, a las pedreras del San Lorenzo, les toca ocultarse bajo la nieve. Continuarán fragmentándose con el derrumbe natural.

Visitamos la cueva mitad natural, mitad tallada por el hombre, conocida como Cueva del Barranco del Oso. Ahora las huellas eran de jabalí. La tradición dice que en su interior se reunían los jefes de las distintas tribus que poblaron estos lares. Después llegamos al lagar rupestre para pensar y sentir que la dedicación especializada de los habitantes de Rioja Alavesa para cultivar viñas y elaborar vino, tiene orígenes remotos que llegan hasta el siglo IX.


SIN retoque ha sido fotografiada la huella del jabalí. A la Hoja pongo por testigo (Foto J. Flor)

Los colores vuelan en las hojas y la cajita de acuarelas se da prisa para que el pincelito reproduzca la mejor despedida. Se sienten los bostezos de la cepa. Toca pasar el invierno recogiendo la vida en las raíces. Puede que los humanos, para sobrevivir y renacer de los inviernos del alma, tengamos en nuestras raíces los mismos refugios.

En la Sierra Toloño silba el viento por los acantilados y las nubes veloces borran las crestas. Hace frío. Carlos conduce al barrio de La Judería de Labastida. Atalaya del pueblo. Allí tiene su hogar y bodega.


EL AITA de los hermanos Fernández Gómez, retratado por la tinta del Caminante del Alma.

Ha puesto toda su pasión entregándose al campo y elaborando vinos de calidad. Lo lleva en la sangre. Cuando a Carlos se le pregunta por otra pasión, no habla de él, habla de su padre Fidel. Me atrevo a pensar que Fidel hará lo mismo. La sucesión de generación en generación de los Fernández Gómez ha vivido por la tierra que producen sus vinos.

Fidel observa con orgullo y, también con natural inquietud, la plena dedicación de Carlos para conseguir los mejores vinos posibles. Sabe de las amenazas que se ciernen sobre los pequeños y medianos vitivinicultores de Rioja Alavesa, por el crecimiento e implantación de grandes bodegas, así como por la fagocitación de todas sus cualidades diferenciales, por la macro denominación Rioja.


LA CRÓNICA del Caminante en Labastida, en su tramo final…

Pero también piensa y siente que, actualmente, está en juego la supervivencia de un trabajo que desde hace siglos representa la base de la economía de los pueblos que configuran Rioja Alavesa. Y como siempre, sabe que hay que continuar presentando la cara al reto.

Al día siguiente nevó intensamente en la zona. Sierra de Toloño se vistió con el manto blanco del invierno. La cajita del acuarelas ya había hecho la despedida y descansó silenciosamente en el fondo del zurrón.

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La cajita de acuarelas del Alma, en cuyos colores palpita la vida.

Autor/a: Elorriaga Zubiagirre

Conoce el artista

A lo largo de la vida ha sido el “impulso vital” el que me ha llevado por el camino de la expresión plástica. Médico de profesión, apasionado de la montaña, las artes plásticas y la escritura. Fue en el hogar a través de los estímulos donde se despertó la vocación por el dibujo y la pintura. Conoce un poco más mi historia, mis fuentes de inspiración y los orígenes de mi camino creativo.

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Jose Elorriaga
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