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marzo 15, 2026

Fruiz. Historia de una escultura 1988

ORIGEN DEL MUGARRI QUE INCORPORA LA ESCULTURA:

«Formas al borde del camino» (Fruiz – Bizkaia – Jose Ramon Elorriaga)

«Formas al borde del camino» es una obra temprana de nuestro colosal genio Jorge Oteiza en 1933. Esta obra se enmarcó en su periodo de exploración figurativa. La mención al «camino» es recurrente en la obra de Oteiza, a menudo asociada a sus reflexiones sobre el peregrinaje, el arte vasco y el paisaje, conectando con su visión del arte como una experiencia mística o de búsqueda.

Ha sido esto lo que muchas veces me ha hecho reflexionar en mis solitarias caminatas por nuestros montes.

Aquí, desde el retiro físico en este pequeño pueblo de Euskal Herria llamado Fruiz, uno de los habituales recorridos provisto de bastón es el que hago al amanecer acompañado en ocasiones con mi familia, de la perrita Sorgin y de un bloc para escribir apuntes o dibujar lo que veo por el camino. En estos paseos suelo visitar algunas de las abundantes ermitas de Fruiz y sus alrededores.

Estas ermitas son construcciones a las que se llega siempre por sendas muy antiguas, tortuosas y únicas atravesando entornos de caseríos. No están a gran altura y enseguida se puede disfrutar de la incomparable vista de este bellísimo rincón de Euskal Herria; tejaditos, campas donde pacen mansamente vacas y ovejas, cañadas de riachuelos, manchas oscuras de pinares, robledales, labranzas en lugares inverosímiles, humitos de fogatas, horizontes de cordilleras y el vuelo de aves grandes y pequeñas; todo acompañado de las sinfonías que trae la brisa.

Era una mañana de Domingo de Enero en el año 1988 cuando emprendí uno de estos solitarios paseos que transcurría por la ermita de San Juan Bautista de Morga (de nombre «Yandonis, Yandunis, Janduliz, Janduniz, Jandoniz…») (FUENTE) de localización privilegiada próximo a los límites de Fruiz, Fika y Morga. Fué lugar de importantes romerías en la antigüedad en la festividad de San Juan. Hoy en día está en situación de ruina.

Relacionada con el cercano camino de Santiago y el importante camino de Castilla a Bermeo por Orduña. Este camino descendía desde el Ganguren hacia Zamudio, alcanzaba Fika y por Fruiz y Libano de Arrieta se dirigía hacia el Sollube para descender hacia Bermeo. (…) varios son los datos que apuntan hacia un trazado concreto que atravesaría el municipio por entre las barriadas de Andekoa y Botiolas y de aquí se dirigiría hacia la iglesia parroquial de San Salvador desde donde cruzaría a terrenos de la Anteiglesia de Arrieta (Fuente: KOBIE N.º XXII, 1995 Serie Antropología Bizkaiko Foru Aldundia-Diputación Foral de Bizkaia)

Mientras seguía mi paseo imaginaba lo que entonces debió de representar dicho lugar (límite de los términos municipales de Fruiz, Fika, Morga) a los pobladores de estos contornos y caminantes. Continué mi andadura adentrándome en el término de Fruiz mientras disfrutaba del paisaje alrededor del camino. Con esa predisposición a conocer “formas al borde del camino (Oteiza)”, me topé con una piedra semienterrada y casi cubierta de zarzas y maleza. Tenía todo el aspecto de poseer una forma no natural que llamó mi atención.

Compuesta de 1,5m de largo y 0,5m de ancho, distinguí que de su volumen sobresalía una bola de unos 20centímetros.
Desde luego su forma se debía a una intervención humana de cantería.

En el año 1989 volví en varias ocasiones al lugar. Rumiaba la idea de descifrar la forma de aquella piedra y en todo caso dignificar su existencia.

Hice una elemental investigación entre los mayores de Fruiz e incluso me acerqué con algunos de ellos para que la viesen despejada de maleza. Pronto reconocieron la piedra que de chavales habían conocido de pie, algo inclinada.

Moisés del caserío y antiguo molíno Zorrotzondo / Zorrostondo de Morga me aportó el dato de que su aita y otros probaron sus bueyes arrastrándola. Ataron los bueyes a la «cabeza» del Mugarri e hicieron pruebas de arrastre.

Es por ello que uno de los lados de la piedra muestra forma lisa, por el desgaste del arrastre en el suelo.

El magnetismo del lugar, la acumulación de testimonios encerrados en su volumen, el significado de “forma al borde del camino”, su supuesta (por mí) simbología de testigo vigilante de límites de suelo (LUR MUGARRI), y en definitiva su poderosísima estética hicieron que pensase en la posibilidad de volverle a aproximar a un entorno del pueblo.

Sin tener conocimientos de la arqueología popular, le relaciono con un LUR MUGARRI (piedra límite de terreno). que a modo de IRUDI (imagen de vigilante) señalaba el límite de los términos municipales de Fruiz, Fika, Morga. Sin conocer qué representa, mis observaciones quieren creer que puede representar uno de los pocos modelos de los primitivos MUGARRIS que se levantaban para señalar límites.

Por aquel entonces se realizaban importantes reformas del tejado en la parroquia de San Salvador de Fruiz y la placita a su lado era un espacio que podía tener una función mas amable que la de aparcamiento de coches, ya que había un parking para ese uso a escasos metros junto al cementerio. Comenté al Ayuntamiento de Fruiz y al párroco Javier Ocerinjauregi la idea de trasladar aquél Mugarri a la placita diseñando un espacio que tuviese sentido artístico, representativo y un uso de banco para la gente que se reunía en aquel entorno.

EL «POR QUÉ» DEL DISEÑO DE LA ESCULTURA

Diseñé un boceto de su emplazamiento con los requisitos estéticos que el lugar exigía y con altura práctica para poder utilizarse como asiento público..

En el suelo de la placita tracé 2 círculos desiguales. Recordaba a Jorge Oteiza en su ideario cuando afirmaba que la forma circular es la expresión más ancestral de nuestra cultura vasca para representar la espiritualidad y el vacío.

Uní los 2 círculos por una senda latigueando un movimiento a modo de un brazo de LAUBURU por el que circularía permanentemente una energía cósmica retroalimentando la piedra y a un ser vivo en forma de árbol:

Calculé la altura que debía alcanzar lo que llamaba la cabeza del Mugarri suponiéndole ser un vigilante emergiendo de uno de los círculos y orientado al sur.

Si la energía que se intercambiaban árbol y piedra proviene por un lado del latido de un ser vivo y el otro de la propia materia piedra, a ello se suma que bajo la composición escultórica cruza perpendicular una corriente de agua subterránea procedente del riachuelo de la fuente a 15 metros. En la base del olivo y considerando el plano acuático sobre el que se asentaba el conjunto, colocamos piedras del cercano río Oxinaga para que el agua fluyese al árbol.

Para la orientación, suponiendo que el Mugarri es una figura antropomorfa, se orienta mirando al sur porque en latitudes del sur como África se dio el primer hito de la humanización del homínido del que procedemos. Quiere representar que todos somos producto del mismo origen y por tanto hermanos que caminamos juntos hacia el horizonte.

El olivo es un símbolo universal de paz, concordia y esperanza. Históricamente representaba una oferta de tregua o el fin de un conflicto. Se asociaba con la diosa griega de la paz Irene. Las coronas de olivo se otorgaban a los vencedores olímpicos y se usaban para ofrecer paz a enemigos. En la historia bíblica del Arca de Noé, la paloma regresa con una rama de olivo, indicando encontrar tierra y el fin del diluvio universal.

CÓMO SE DESARROLLÓ LA CONSTRUCCIÓN DE LA ESCULTURA: AÑO 1990

La escultura de Fruiz no hubiese sido posible sin la colaboración de vecinos y vecinas del pueblo de Fruiz.

Esta escultura se nutre de la cesión de un espacio público, de la colaboración entre vecinos/as, donaciones particulares de piedras para la escultura, mano de obra de cantería artesana, de recursos físicos y humanos de los vecinos y vecinas para carga, transporte y descarga, aportación económica popular mediante una rifa de sorteo, y aportación particular del párroco y mía.

El rescate del Mugarri junto al camino lo hizo Pedro Orbe Uriarte de Fruiz con su tractor:

El traslado hasta Elejalde en Fruiz lo hizo en su tractor Luis Mari Legarretaetxebarria en compañía de su hija Julene Legarretaetxebarria e hijo Endika Legarretaetxebarria:

Las piedras que construyen todo el basamento fueron donadas por Candido Lotina Torre, propietario del caserío Lotina del barrio Lotina en Fruiz, en un momento en el que reedificaba su caserío y las piedras pertenecían al antiguo caserío.

En las fotos aparecen: Candido Lotina Torre y su hijo Jose Maria Lotina Legarreta. En el tractor Pedro Orbe Uriarte. Cargando piedras a mano Jose Ignacio Muruaga Hormaechea (Ferris) y Luis Mari Legarretaetxebarria:

Los canteros que construyeron el conjunto de la escultura con sus manos y maestría artesana fueron Kerman Ganboa Etxegarai del caserío Agarre en Gamiz y José Mandaluniz Legarreta del caserío Olagorta en Morga:

La piedra circular de la base del Mugarri fue donada por Rafael Monasterio Ugalde, Luisa Monasterio Legarretaetxebarria y Jose Ignacio Muruaga (Ferris) del caserío Aurrekoetxea del barrio Andeko en Fruiz.

La piedra fué una posible base (muela) de uno de los cuatro pilares sobre los que descansaba un hórreo vasco (en Euskera: Garaixe, Garaidxe, Garaia).

Para mover y trasladar la piedra (muela) circular participaron los vecinos del barrio Andeko de Fruiz: Cruz Uriarte Isasi, Juan Legarretaetxebarria Elgezabal (Erandio), Rafael Monasterio y José Mandaluniz Legarreta de Olagorta:

La financiación de la obra se cubrió en parte con lo recaudado vendiendo una rifa para el sorteo de un cuadro al óleo pintado por mí de la Ermita de Jandoniz de Morga expuesto en la Herriko Taberna de Fruiz. El resto de la aportación económica la hicimos el párroco D. Javier Ocerinjauregi de su propia economía y la mía.

El sorteo del cuadro lo ganaron Luisa Monasterio Legarretaetxebarria y Jose Ignacio Muruaga (Ferris) del caseríoa Aurrekoetxe de Andeko donde permanece en la actualidad.

El Olivo procede de unos viveros de Zeanuri y es de procedencia Italiana. El párroco D. Javier Ocerinjauregi era oriundo de Zeanuri y también representaba un testimonio de su recuerdo.

La placa visible en la escultura es de mármol de Ereño (Bizkaia), hecha en la marmolería Laraudogoitia de Berango.

La Frase tallada en ella es elegida de un dicho del pueblo Tuareg, tan hermano nuestro como cualquiera. Fué traducida al Euskera por Juan Pedro Garai de Fruiz.

Dice en relación a la vida y la muerte lo siguiente.

EN EL HORIZONTE HAY DOS LINEAS,
UNA ES LA VERDADERA
LA OTRA ES EL VIEJO CAMINO
DE NUESTROS ANTEPASADOS
.
HODEIERTZEAN LERRO BI DAGOZ
BATA BENETAKOA DA
BESTEA AINTZINAKOEN
BIDE ZAHARRA
.

En la siguiente foto de izquierda a derecha: Kerman Ganboa Etxegarai, Jesus Mari Lekunberri (Toni), Angel Larrabeiti Legarreta, José Mandaluniz Legarreta, Jose Lekunberri, Bixente Aurtenetxe (Motxo) y su hijo Egoitz Aurtenetxe, Almudena.

UN RECUERDO:

Al pié de la piedra redonda sobre la que descansa el presunto Munarri, la del caserío Aurrekoetxe, se introdujo un recipiente plastificado y cerrado herméticamente con una serie de objetos para que permanezcan enterrados.

Los objetos dentro del recipiente son:
* Una Ikurriña
* Algunas monedas de la época
* Periódicos del día
* Una lista del censo de habitantes de Fruiz en aquel momento.

Y un saludo que dice:
Deseamos que quienes os asomáis a este trozo de historia que aquí queremos encerrar, sigáis la vieja senda de nuestros venerables antepasados, que siéndolo ya nosotros, os esperamos en el gran abrazo.
– Fruiz – Abril de 1990 –

Autor/a: Elorriaga Zubiagirre

Conoce el artista

A lo largo de la vida ha sido el “impulso vital” el que me ha llevado por el camino de la expresión plástica. Médico de profesión, apasionado de la montaña, las artes plásticas y la escritura. Fue en el hogar a través de los estímulos donde se despertó la vocación por el dibujo y la pintura. Conoce un poco más mi historia, mis fuentes de inspiración y los orígenes de mi camino creativo.

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